jueves, 23 de septiembre de 2010

SAMUEL BARBER. Adagio for Strings.

Hoy quiero cambiar de estilo, hoy escucharemos a Samuel barber, en una óbra que se puede considerar ya como clásica.
Samuel Barber nació en West Chester, Pensilvania, (1910-1981) Considerado como un niño prodigio, comenzó a tocar el piano a los seis años y a componer a los siete. Cursó estudios en el Curtis Institute of Music de Filadelfia. Algunos compañeros destacados en Curtis fueron Leonard Bernstein y Gian Carlo Menotti, el cual se convirtió en su compañero sentimental permanente, siendo Menotti quien realizó el libreto de la ópera más famosa de Barber, Vanessa, la cual fue estrenada en 1958 en la Metropolitan Opera House de Nueva York.
En 1935 ingresó en la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras.
Al año siguiente escribió su Cuarteto para cuerdas en si menor, cuyo segundo movimiento —a sugerencia de Arturo Toscanini— arreglaría para orquesta de cuerdas dándole el título de Adagio para cuerdas (Adagio for Strings) y, posteriormente, para coro mixto como Agnus Dei.
Trató de evitar el experimentalismo de otros compositores estadounidenses de su generación, prefiriendo hasta casi el final de su vida ceñirse a formas y armonías musicales relativamente tradicionales. La mayor parte de su obra es exuberantemente melódica y ha sido descrita como neorromántica, a pesar de que en algunos de sus últimos trabajos, particularmente el Tercer Ensayo para Orquesta y la Danza de la Venganza, de Medea, despliega un uso magistral de las percusiones, un mayor vanguardismo y efectos neo-Stravinskianos.
Esta es parte de su biografía, aquí lo que nos interesa es la óbra que vamos a escuchar: "Adagio for strings", sin duda la música mas estremecedora que he escuchado núnca, tan estremecedora que ha sido usada como fondo musical en catástrofes, y tambíén formó parte de la banda sonora del film no menos estremecedor "Platoom", sobre la guerra de Vietnan.
Se podría decir que es una pieza repetitiva con un largo climax, se podrían decir muchas cosas de ella, pero aparte de todo, aparte de haber sido usada para narrar desgracias... es una pieza músical bellísima, que también se la puede escuchar con mente nueva, sin rebestimientos dramáticos, y entonces...provoca el afloramiento de viejas emociones, que tal vez, había que sacarlas, y luego en el climax también puede ser un climax de paz... y por qué no...también espiritual, de transmutación. Se puede sentir muchas cosas con esta pieza, inclusive un doloroso romanticismo.

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